¡Hola!

La cerámica ha jugado un papel muy importante en mi vida desde que era muy joven.


Comencé esto como un pasatiempo en casa, y hoy trabajo en un estudio de cerámica rodeada de muchos artistas asombrosos. Desde que era niña, he tenido una profunda fascinación por la vajilla y la comida, las formas, los colores, cómo una mesa puede convertirse en un lienzo. Siempre me ha asombrado cómo el arte puede vivir a través de la forma en que vestimos una mesa. Simplemente me deja sin palabras.

Colores y Formas

Cada pieza de cerámica se hace una a una, con mucho cuidado y amor. Se puede tardar de 3 a 4 semanas en terminar una pieza y, como todo está hecho a mano, cada una es realmente única. Durante el proceso, aparecen variaciones, y después de la cocción final, ¡todo es una sorpresa!

Este viaje, que comenzó con la arcilla, se ha expandido naturalmente a los textiles, un siguiente paso intuitivo en este camino artesanal. Ambos materiales llevan la misma intención: crear con calidez, presencia y alma, aportando belleza a la vida cotidiana a través de diferentes texturas y formas.

Calma, sensibilidad y significado

Cada pieza que creamos es un acto de atención. Una forma de estar presente, de cuidar el día a día.
No son solo objetos, son parte de una forma de vivir, con más calma, sensibilidad y significado.

Detrás de cada forma, de cada tejido, hay una conversación tranquila entre dos perspectivas que se entienden profundamente: la mía y la de una mujer fundamental en este proyecto, mi madre. Con sus manos, su intuición estética, su inmenso cuidado y años de experiencia, ella da vida a este universo compartido conmigo.

Cuidado y amor

Creemos en la creación lenta y consciente, dando a cada pieza el tiempo que se merece. Todo lo que hacemos está hecho a mano y con mucho amor. Cuando trabajamos con nuestras manos, lo hacemos plenamente presentes, sintiendo cada paso del proceso.
Y creemos que esa energía amorosa permanece dentro de cada objeto... y que quien lo elige, también puede sentirla.

La cerámica y los textiles conviven aquí como una extensión natural de lo que somos, diferentes materiales, el mismo latido. Ambos nacen del deseo de crear belleza duradera, de honrar la simplicidad, de transformar lo cotidiano en algo que merece ser notado y sentido.

Compartiendo belleza

Algunas de las piezas que iremos revelando con el tiempo incluyen telas y materiales que hemos encontrado en nuestros viajes, pedazos de lugares que hemos visitado y que llevamos con nosotros. Estos fragmentos de memoria dan aún más sentido a lo que creamos.

También creemos que la belleza y las cosas que nos mueven e inspiran están hechas para ser compartidas. ¿Por qué no experimentarlas con la gente que queremos? Para eso también están hechas nuestras piezas: para acompañar momentos significativos, para ser parte de una mesa compartida, un regalo sincero, una tarde tranquila o un hogar que se siente como tal.

Este proyecto no es solo una marca, es una historia compartida, una forma de hacer con alma, desde el presente y con amor.
Si algo de esto resuena contigo, entonces ya eres parte de ello.

  • Paso 1

    La preparación de la arcilla y los materiales es la parte esencial donde radica la importancia del resultado en el primer paso. Cómo amasamos la arcilla es clave para un buen moldeo, sin importar la técnica elegida.

  • Paso 2

    Después del secado y la primera cocción, podemos pintar la pieza como queramos. Después del esmaltado, se cuece por segunda vez a temperaturas de hasta 1300°C.

  • Paso 3

    Tras el glaseado, se cuece por segunda vez a temperaturas de hasta 1300°C. Todo este proceso puede tardar entre un mes y mes y medio en completar una pieza.